En los últimos cinco años, el término «Growth Partner» se volvió el santo grial del crecimiento empresarial. Desde Miami hasta México, desde Medellín hasta Bogotá, las empresas empezaron a buscar esa figura mágica que combina datos, creatividad y resultados. Un híbrido
entre consultor, ejecutor y oráculo del crecimiento.
Pero 2025 nos está enseñando una lección incómoda: importar modelos de growth partnership que funcionan en mercados maduros, no siempre funciona en Colombia. Y no porque las empresas colombianas sean menos sofisticadas. Sino porque el contexto exige un enfoque
diferente.
Este artículo no es un manifiesto contra los growth partners. Es una reflexión necesaria sobre cómo las empresas colombianas están adaptando este modelo a su realidad operativa. Donde el crecimiento no se trata solo de optimizar funnels, sino de navegar un ecosistema complejo, diverso y lleno de variables que ningún dashboard puede predecir.
Tabla de contenidos
Los Growth Partners gringos prometen escalar. Colombia te obliga a adaptar (primero)
En mercados como Estados Unidos o Europa, un growth partner puede confiar en que los datos le van a contar la historia completa. En Colombia, los datos te cuentan una parte de la historia. La otra parte está en la calle, en el comportamiento no digitalizado, en las decisiones
que no dejan rastro en Google Analytics.
Y aunque eso parece una desventaja, también es una oportunidad: el contexto colombiano está forzando a los growth partners a desarrollar una inteligencia híbrida. Una que combina análisis cuantitativo con observación cualitativa. Que entiende que detrás de cada métrica hay una cultura, un contexto y una realidad particular.
Ejemplo real: Empresas como Rappi Colombia no crecieron solo optimizando su app. Crecieron entendiendo que en barrios de estrato 2 y 3, el delivery funciona diferente. Que la confianza se construye con domiciliarios conocidos. Que los horarios de pedido siguen ritmos laborales locales, no patrones globales.
Esto también está cambiando el perfil del growth partner colombiano. Ya no es suficiente ser experto en Facebook Ads o Google Analytics. Hay que entender mercados populares, dinámicas regionales y comportamientos que no están en ningún benchmark internacional.
En Colombia, no puedes hacer growth sin entender contexto. Porque si optimizas para métricas globales sin validar comportamientos locales, no escalas: te estrellas contra una realidad que tu analytics no capturó.
Esta diferencia está obligando a las empresas a desarrollar otra mentalidad: una donde antes de automatizar, hay que humanizar. Donde el growth partner no es solo un optimizador de campañas, sino un traductor cultural.
El dolor de hacer growth en Colombia es real, pero también diferencia
Hay que decirlo sin romantizar: implementar estrategias de crecimiento en Colombia duele.
Duele porque las plataformas digitales no siempre funcionan igual. Duele porque los consumidores cambian de comportamiento por variables económicas impredecibles. Duele porque un paro nacional puede arruinar tres meses de optimización de campañas. Duele
porque el dólar impacta el costo de herramientas internacionales. Duele porque lo que ayer funcionaba, hoy ya no convierte.
Pero ese dolor también está construyendo otro tipo de growth partner: uno que no se derrumba cuando Facebook cambia el algoritmo. Uno que aprende a leer señales que van más allá de los dashboards. Uno que sabe pivotear estrategias en tiempo real, no en quarters trimestrales. Esa adaptabilidad, que muchas veces es fruto de la necesidad, está terminando siendo una ventaja competitiva. Porque el growth partner que aprendió a operar en Colombia, puede adaptarse a casi cualquier mercado emergente.
Y lo más importante, estos profesionales no dependen solo de herramientas. Aprenden a combinar tecnología con inteligencia contextual. A optimizar con recursos limitados. A crecer con restricciones creativas.
Colombia no necesita growth hackers rápidos. Necesita growth partners sostenibles
Una de las grandes lecciones que está dejando la evolución del marketing digital en Latinoamérica, es que las tácticas de crecimiento sin estrategia de fondo destruyen más marca de la que construyen.
En Colombia, esa lección es más evidente. Las empresas que priorizaron crecimiento rápido sin entender a su mercado —sin cultura de marca, sin propuesta de valor clara, sin diferenciación real— terminaron quemando presupuesto, perdiendo clientes y diluyendo su
posicionamiento.
En cambio, las compañías que están creciendo de manera sostenible hoy lo hacen con growth partners que tienen una mentalidad diferente:
● Validar antes de escalar: Probar en mercados pequeños antes de ir nacional.
● Crecer con control, no con urgencia: Optimizar retention antes que acquisition.
● Construir marca en paralelo a performance: Entender que el crecimiento sostenible necesita diferenciación.
● Adaptar mensajes por regiones: No hay un solo Colombia. Hay múltiples Colombias.
Estos growth partners entienden que el verdadero crecimiento no es una curva de usuarios: es la capacidad de construir relaciones consistentes con diferentes segmentos del mercado local.
Una nueva definición de éxito para el growth partner colombiano
Durante años, el éxito de un growth partner se midió con métricas importadas: CPA, ROAS, LTV, conversión rates. Pero esas métricas no siempre reflejan lo que implica generar crecimiento real en Colombia.
Acá, el éxito no es conseguir el CPA más bajo. Es conseguir el cliente más fiel en un mercado infiel.
No es optimizar solo para conversión inmediata. Es construir reconocimiento de marca que trascienda campañas.
No es crecer en todos los canales. Es dominar los canales donde tu audiencia realmente vive.
No es replicar benchmarks internacionales. Es crear benchmarks locales que tengan sentido.
Cada vez más empresas colombianas están empezando a redefinir lo que esperan de sus growth partners. Y esa redefinición no es una renuncia a la ambición: es una evolución hacia el crecimiento inteligente.
Porque en un mercado donde los recursos de marketing son limitados y la competencia es híbrida (formal e informal), la capacidad de entender contexto y ejecutar con precisión cultural es más valiosa que cualquier hack viral.
El futuro del growth partnership en Colombia no está en replicar modelos internacionales. Está en diseñar estrategias que entiendan el país que habitan, los consumidores diversos que atienden y los recursos que sí tienen disponibles.
Colombia no es Estados Unidos. Y eso está bien. No porque sea inferior, sino porque es diferente. Porque acá no se crece con presupuestos ilimitados: se crece con inteligencia contextual. Porque acá no se escala con automatización ciega: se escala entendiendo diversidades. Porque el éxito no se mide por la velocidad de las métricas, sino por la solidez de las relaciones con el mercado.
El growth partner colombiano no necesita copiar playbooks internacionales. Necesita construir estrategias conscientes, con visión local y ejecución adaptable. Estrategias que duren más allá de los cambios de algoritmo. Que no dependan solo del performance marketing, sino del entendimiento profundo del consumidor.
Y sobre todo, que no se definan por las herramientas que no pueden usar… sino por la inteligencia que desarrollan para maximizar las que sí tienen.
Tal vez hacer growth en Colombia no se trata de optimizar más rápido. Tal vez se trata de entender mejor para crecer de manera más inteligente.


